| AQUI Y AHORA (Estudiantes) |
|
|
|
| Escrito por Lic. Carlos del Salto del Salto | |
| Saturday, 30 de January de 2010 | |
No importa la edad que tengamos o la situación en que nos encontremos,
podemos aspirar (soñar) a ser, hacer y tener aquello que siempre hemos querido y lo podemos lograr, más que con el esfuerzo, con la convicción, la Fe (*) de Dios. No estamos diciendo la Fe en Dios, estamos diciendo la Fe de Dios que está dentro de nosotros y que nos permite activar la autoconfianza. Tanto como creer, es saber. Cuando sabemos, no dudamos y vamos en pos de nuestro sueño, confiados y con la convicción de que lo lograremos. Mientras más a disgusto estemos con la vida que estamos llevando, más nos conviene comprender que nuestra verdadera esencia nos está impulsando, nos está invitando a hacer un cambio de dirección. Esto no necesariamente implica dejar lo que estamos haciendo o el lugar donde estamos. Puede ser que necesitemos un cambio de actitud o la forma de ver las cosas. Nos Nos Nos conviene reflexionar sobre nuestra situación actual y aunque estemos muy a disgusto, es un hecho que esa misma situación encierra un aprendizaje. Quizá hemos puesto demasiada atención sobre todo a aquello que nos tiene a disgusto, ignorando las partes que podrían ser motivo de gozo, de entusiasmo, de satisfacción. Vamos a imaginar que estamos invitados para ir a comer cierto día al mejor restaurante de alta cocina francesa. Podemos estar tan concentrados y entusiasmados con esa comida que tal vez, aunque nos hicieran nuestro platillo favorito antes de ese día, no nos percataríamos de lo delicioso que éste pudiera estar. Per aún P Peor aún, pudiera ser que ni siquiera estemos invitados, sino que simplemente tengamos tantas ganas de ir a ese restaurante francés, que no disfrutamos la comida cotidiana. Ahora bien, si trabajáramos y comiéramos a diario en el restaurante francés, llegaría el momento que estaríamos hartos de la comida francesa. Así, entonces, podemos pasar la vida añorando lo que no tenemos, siempre pensando en lo que nos gustaría tener y desperdiciamos la oportunidad de gozar lo que ya tenemos. A propósito de este estado mental nos conviene recordar: “Si no tienes lo que quieres ama lo que tienes y aprende a ser feliz con ello” Y esto no es conformismo sino consciente aceptación de lo que no se puede cambiar. Hay gente que puede ser completamente feliz con lo que tiene; pero pierde el tiempo deseando tener lo que el vecino tiene y se desgasta inútilmente en comparaciones: “si yo tuviera lo que tiene aquel sería el hombre más feliz” y, seguramente, habrá gente que piense que sería feliz si tuviera un poquito de lo que nosotros tenemos. Toda situación, toda circunstancia, guarda la semilla del siguiente episodio en nuestra vida; lo que sembramos cosechamos. Lo que estamos viviendo en el momento presente nos prepara para poder aprovechar lo que nos traerá el futuro en función de las elecciones que hayamos hecho con el libre albedrío que Dios nos dio; recordemos que “en el presente estamos sembrando futuro”. Si no aprendemos la lección que nos corresponde, no podemos avanzar al siguiente paso. Tendremos que volver a tomar la lección. No necesariamente bajo las mismas circunstancias o el mismo entorno o relaciones, pero la lección vendrá a ser la misma, de eso no podemos escapar. Y todo se facilitará si recordamos que “así como somos, así podemos porque así nos quiere Dios” Cuando hemos aprendido la lección, estamos ya en el umbral del siguiente episodio. Sentimos que algo nos impulsa a hacer un cambio: de trabajo, de relaciones, de lugar o simple y llanamente de actitud. Vemos cómo nuestra vida se puede renovar si tenemos el valor de dar el siguiente paso más allá del umbral. Pero solamente podemos saber cuánto nos falta para alcanzar la próxima meta si sabemos dónde estamos. |
|
| Modificado el ( Saturday, 30 de January de 2010 ) |
| < Anterior | Siguiente > |
|---|



