7 de Abril de 2007
PROPOSITOS Y NUEVA IMAGEN
No debemos dudar que el hecho de estar aquí, en esta vida, en este momento, implica que Dios todavía nos quiere, aquí y ahora, para algo que nada más nosotros estamos llamados a hacer!
"En la persecución de nuestro propósito encontramos la plenitud de la vida";
Vivimos plenamente cuando estamos viviendo de acuerdo con nuestro propósito y sólo entonces nada nos falta. Lo tenemos todo haciendo lo que más nos gusta hacer con la verdadera sabiduría que emana de nuestro Dios interior porque la sabiduría de Dios es perfección.
Es definitivo que nuestro propósito es único y nadie más lo puede llevar a cabo más que nosotros. Si no sabemos a ciencia cierta cuál es nuestra misión en la vida o no estamos seguros, podemos llevar a cabo ciertos pasos que nos ayudarán a determinar si estamos viviendo de acuerdo con nuestra vocación o propósito
El primer paso básicamente es hacernos varias preguntas que contestándolas con honestidad nos pueden orientar en el camino que ya está trazado para que todos y cada uno de nosotros caminemos por él. Las preguntas serían las siguientes:
1.- ¿Qué es aquello a lo que más me gustaría dedicarme si no hubiera ningún obstáculo y tuviera todos los recursos y medios para hacerlo?
2.- ¿Qué es aquello para lo que yo tengo el talento o puedo adquirir fácilmente la habilidad para llevarlo a cabo?
3.- ¿A que podría dedicarme de lleno horas, días y semanas enteras sin cansarme o sentir fastidio o aburrimiento?
4.- ¿Qué me haría sentir toda la pasión de que soy capaz y sentirme pleno y lleno de vida?
El segundo paso es poner por escrito todas las respuestas posibles sin dejar de escribir, por unos 15 a 20 minutos, dejando fluir todo lo que se nos ocurra sin omitir nada por descabellado que parezca.
El tercer paso es leer lo escrito una y otra vez e ir descartando lo que menos nos entusiasme. Y de igual manera ir dándole prioridad a aquellas actividades que más nos entusiasman, que más nos llaman la atención. No necesariamente bastará con hacerlo una vez. Puede ser necesario hacerlo una y otra vez hasta que nos sintamos cómodos con la actividad que más sobresale.
No debemos de preocuparnos por los recursos o medios para vivir nuestro propósito, ya que Dios nos da la misión, pero también nos da los medios. La tarea de Dios está ya hecha, la nuestra es encontrar cuál es nuestra misión y crear nuestra nueva imagen.
· La actitud que tenga hacía mí mismo determina la nueva imagen.
· Mi autovalía depende de la autoimagen que tenga de mí mismo.
· Los demás no determinan mi valía, así como tampoco las circunstancias
· Tengo la capacidad para pensar, enfrentar cualquier desafío y lograr lo que me proponga, tanto como cualquier otro ser humano.
· Tengo derecho a buscar, obtener y disfrutar la felicidad.
· Dios me creó a su imagen y semejanza y sólo por eso valgo.
Si la imagen que tengo de mí mismo no es la que me agrada, entonces mi autoestima será baja. En la medida que la imagen sea de mi agrado mi autoestima será mejor. La buena nueva se encuentra en el hecho de que puedo, en el momento que así lo decida, cambiar la imagen que tengo de mí por la imagen que deseo de mí mismo, una imagen tal y como yo quiero ser. El cambiar la imagen implica varios pasos:
1. Crear en mi mente la imagen que deseo de mí; bella y agradable (hecho a imagen de Dios), sin modelos sociales
2. Fijar en adelante mi atención en la imagen creada.