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25 de Marzo de 2007

APLICACIÓN DE LA FE

 

De acuerdo al diccionario:

"Fe"; es la confianza en las afirmaciones de otro; una luz y conocimiento sobrenatural con que, sin ver, se cree.

"La Fe es la certeza de lo que se espera, la evidencia de lo que no se ve";  Hebreos 11:1

 "Creencia"; Es el firme asentimiento y conformidad con alguna cosa. Es el crédito completo que se le da a un hecho.

"Creer"; Es tener por cierta una cosa que el entendimiento no alcanza o que no está comprobada o demostrada; es el crédito que se le da a un hecho.

"Esperanza"; es la confianza que se tiene de recibir algo.

 

Entender y aceptar las definiciones de Fe, Creencia, Esperanza, etc., nos es fácil. El verdadero problema radica en la aplicación. Si aplicáramos realmente la Fe, nuestra vida sería otra. Seríamos capaces de cosas más grandes.

 

Como dijo Jesús: "El que en mí cree, estas obras que Yo hago, las hará también, y aún mayores hará"; Juan 14:12. "La Fe se ha reconocido a través de todos los tiempos, como un poder - sea ésta en Dios, en nuestros semejantes, en uno mismo, o en lo que uno está haciendo".

 

Este poder no falla y está dentro de nosotros para nuestro uso; pero lo que sí falla a veces es nuestra falta de Fe, la falta de confianza en Dios y en nosotros. En todas las religiones se dice que Dios creó al hombre a imagen y semejanza suya y le permitió gozar y experimentar la vida, las personas y las cosas y toda la abundancia de la creación y se constituyó en Padre y si nos dirigimos a El como a nuestro padre podemos obtener todo lo que pidamos

 

Dios no es un Ser caprichoso que si le caemos bien nos da y si no le caemos bien, caemos de su gracia. ¿Por qué un Dios que es perfecto Amor querría darles a unos y a otros no? ¿Por qué querría escuchar unas plegarias y otras no?

 

La Fe es conocimiento; mientras que las creencias pueden cambiar, no así el conocimiento. Se creía que la tierra era plana y esta creencia cambió por el conocimiento de su forma real; es posible cambiar nuestras creencias y crear nuestra propia verdad.

 

La convicción que tenemos de que el sol saldrá mañana, es la misma convicción que conviene aplicar a nuestra vida diaria;  así como la convicción de que Dios está en nosotros, que somos su esencia y que somos cocreadores  con Él.

 

Con la Fe en Dios y en Nosotros lograremos lo que sea que nos propongamos, ya sea sanar el cuerpo físico, perdonar algún agravio, alguna reacción o conseguir cualquier meta que tengamos en cualesquiera de las cinco dimensiones.

 

En el lado opuesto de la Fe está el Temor. Y cuando decimos que tenemos Fe o que creemos, ¿qué tanto realmente se inclina la balanza hacía el temor en lugar de hacía la Fe?. El temor es la fe negativa y es tan fuerte como la misma fe. Por miedo o por sentirnos no merecedores creamos a la duda y ya sabemos que “una gota de duda destruye un edificio de fe”

 

Cuando es una Fe como la hemos descrito, o sea, un saber, un conocimiento, una seguridad; entonces no hay duda, no hay temor, hay certeza. Es nuestra Fe o la falta de ella lo que determina el resultado de nuestros deseos. Si estamos pidiendo; pero en el fondo estamos temerosos, angustiados o preocupados, es como si oráramos al revés. Es decir, atraemos aquello que más tememos. Olvidamos lo que dijo Jesús: "Por tanto os digo que todo lo que pidiereis orando, creed que lo recibiréis, y os vendrá"; Marcos 11:24

 

Por lo visto la fe tiene dos nombres: fe y temor los dos son una misma cosa el uno positivo y el otro negativo. Cuando se siente temor se está presintiendo algo negativo, se está esperando con la misma fuerza con la que se está pidiendo que suceda y sucede, es entonces cuando decimos: lo presentía, ya sabía que esto pasaría. Y es que el pensamiento crea y atrae todo lo que se necesita para que suceda.

 

 

 

 

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