23 de Junio de 2007
LA ENERGIA
La energía se reconoce como la fuerza que mueve o hace que sucedan las cosas en positivo o negativo: cuando la energía se emplea negativamente se produce enfermedad, tristeza, pleitos, ansiedad, tensión, accidentes, etc. La energía positiva la empleamos en la salud, en la armonía, en el amor y en toda acción dirigida al bienestar propio y ajeno. Los físicos se han puesto de acuerdo en que la materia y la energía son la misma cosa. Así que todo en este universo es energía: tú, yo, la roca, la mesa, etc.
Esta energía vibra. De igual manera, nuestros pensamientos vibran. Nuestras emociones vibran. Nosotros vibramos. Todo el universo vibra. La energía que emana de nosotros, de nuestras emociones, altamente cargadas, proyecta ondas electromagnéticas también altamente cargadas. Esta vibrante energía nos convierte en un poderoso imán andante, pero muy volátil. Ya en los años treinta, se hicieron experimentos para demostrar que nuestros pensamientos son cosas y que nuestras emociones influyen en la vibración de la energía que generamos.
Las emociones de alegría, de paz, de gratitud, generan energía cuya frecuencia vibratoria es más alta. Por el contrario, nuestras emociones de ira, angustia, estrés, generan energía de frecuencia vibratoria baja o negativa. En ambos casos, esta energía es magnética y como tal, atrae todo aquello que vibre en la misma frecuencia. Nuestros pensamientos, generan emociones, estas emociones generan energía y esta energía vibra en mayor o menor frecuencia, según nuestras emociones.
Emociones negativas, menor frecuencia. Emociones positivas, mayor frecuencia. Lo importante aquí es hacer conciencia de que esta energía que proyectamos, de ondas electromagnéticas vibrantes, atrae cualquier energía que vibre en la misma frecuencia. Somos imanes poderosos y atraemos según nuestra ruta vibratoria. Por lo tanto, cuando nos sentimos alegres y positivos, atraemos hacía nosotros las cosas buenas, las cosas bellas. Si nuestros pensamientos son armoniosos, llenos de amor y felicidad, estamos enviando energía que vibra y atrae lo que vibre en su misma frecuencia, amor, armonía, paz, felicidad, etc. Sí por el contrario, nuestros pensamientos son negativos, generan emociones que a su vez, emanan energía cuya frecuencia vibratoria atrae todo lo negativo que encuentre en su camino con la misma frecuencia. Como decimos: “Mala vibra”.
Todas las circunstancias que vivimos, las hemos atraído hacía nosotros, por nuestra forma de pensar, por nuestra forma de sentir. No debería de sorprendernos que al estar enfocando nuestros pensamientos en lo que carecemos o en lo que no queremos en nuestras vidas, estamos atrayendo más de lo mismo. Ahora bien, aquello que atraemos no es solamente de lo mismo en cuestión de circunstancias, sino que pueden ser cosas o vivencias totalmente diferentes, pero de la misma frecuencia vibratoria. Iguales atraen iguales.
Habrá situaciones que podrías decir: “Yo no estaba pensando en esto”, y sin embargo te sucedió. Sólo considera que somos imanes poderosos y que atraemos la energía vibrante de la misma frecuencia. ¿De dónde? De la energía que todos generamos y que vibra en todo nuestro alrededor. “Nuestros pensamientos de ayer, generaron ya, las circunstancias que hoy estamos viviendo. Nuestros pensamientos, nuestras emociones, nuestra energía vibrante de hoy, nos traerá de lo mismo mañana”. La única realidad que tenemos es el presente, “quien vive el presente vive la eternidad”; el “aquí y ahora” da calidad a nuestra vida y nos permite cumplir con nuestra vocación de seres nacidos para gozar y experimentar la vida con amor y acción creativa.