reglamento

 

 

Regresar

 

 

 Hábitos

 

 

18 de Agosto de 2008

LOS HABITOS

 

A pesar el poder del pensamiento, el ser humano posee fuerzas maravillosas que no todos saben utilizar. Nuestros pensamientos dirigen nuestra conducta como hilos invisibles, porque nuestras convicciones nos hacen actuar en tal o cuál dirección casi inconscientemente. Por eso, una regla para poder actuar con rectitud es cultivar pensamientos elevados: amor ha la verdad respecto a la sabiduría, interés por la cultura, afición por el arte, generosidad con los seres humanos, porque finalmente estas son fuerzas que nos hacen tomar la decisión definitiva. Quien cultiva estos principios difícilmente, equivoca sus actitudes.

 

El interés por la formación de hábitos establecido en una edad temprana tiene la fuerza de una segunda naturaleza. Pongamos por ejemplo un joven insociable acostumbrado a saludar por urbanidad, lo hará con tal naturalidad como aquel que está impulsado por el instinto de sociabilidad. Igualmente el hábito de estudiar acrecentará a los pocos estudiosos, inquietud por el conocimiento. En el primer ejemplo reconocemos el hábito de la voluntad, en el segundo, el hábito de la inteligencia. También es posible habituarse a tener una mayor sensibilidad, una más fija emotividad: cuando nos acostumbramos a escuchar buena música, aprendemos a gozar con ella.

 

Por todos lo dicho antes es preciso formar los hábitos del espíritu, tales como el intelectual, el de la voluntad y el de la sensibilidad y los hábitos de la actividad que redundan en la adquisición de una técnica.

 

 

 

Centro Deportivo Kennedy Cuadro de Honor Escudo y Monograma Portal de Noticias