5 de Mayo de 2007
CREATIVIDAD
Generalmente se piensa que la creatividad es característica de los genios, artistas, inventores, etc. Pero la verdad es que la creatividad es propia del hombre y permite hacer lo mismo que se hace diariamente; pero más y mejor en el menor tiempo.
La creatividad también puede manifestarse en planos más modestos, como inventar una historia a los hijos para que se duerman, adornar de una manera diferente una sala, hacer un postre o encontrar otro camino a casa.
Existen diferentes niveles de la creatividad. Hay un nivel superior, que precisamente se confunde con la genialidad, que se presenta cuando un individuo realiza o aporta algo novedoso y que resulta valioso para muchas personas, la sociedad o incluso la humanidad entera.
Pero también hay un nivel intermedio, es decir que contribuye a un conjunto menor de personas, como una organización, una empresa o la comunidad, y que se puede manifestar como un proceso de mejoramiento, una campaña cívica o un proyecto.
Y encontramos el nivel de creatividad personal, que es valiosa en lo afectivo para el sujeto creador, y se presenta cuando se soluciona un problema o desarrolla algo diferente, pudiendo relacionarse con un hobby, una relación familiar o la realización personal. Tal vez es una creatividad con minúscula en lugar de la creatividad, pero no por eso menos importante.
Esta creatividad, independientemente del nivel o características, resulta fundamental para el progreso individual, profesional, organizacional y social. Es necesaria para un padre en la relación con sus hijos, como para un escritor o un ama de casa; para ejecutivos, políticos, profesores, esposos, niños o adultos. En una palabra, todos necesitamos de ella.
Y la creatividad, así entendida, a pesar de que unas personas pueden ser consideradas más creativas que otras, es una cualidad de todo ser humano, sin entrar a discutir si se trata de personalidad, talento o habilidad.
Definitivamente el ser creativo es un potencial que todos poseemos, aun cuando parezca que algunos lo hubieran perdido...
Se dice que entre los niños la creatividad surge como algo natural, pero que entre los adultos es algo casi inexistente. ¿Qué ha ocurrido con esa capacidad inmensa y humana?... ¿Quién se ha llevado nuestra creatividad?
Hay muchos obstáculos a la creatividad, entendiendo por tales aquellos factores que nos impiden intentar cambios, tener ideas o hacer innovaciones, convirtiéndose en verdaderos frenos, que encontramos en las cinco dimensiones. El temor a lo desconocido, el miedo al ridículo, la inseguridad, el deseo de triunfar fácil, prejuicios, o incluso la baja autoestima (pensar que no se es creativo), además de simplemente no pensar. (Ya es muy común que para multiplicar dos por tres usemos una calculadora.)
Otros problemas están incluso en el uso de nuestros sentidos o habilidades relacionadas, como dificultad para definir o entender el verdadero problema, para combinar o recombinar cosas, analizar y mirar todos los ángulos, etc.
Varios de los bloqueos psicológicos pueden ser superados por el propio individuo, mientras que los impedimentos sociales pueden ser más limitantes, por lo cual muchas personas más bien intentan escapar hacia otros horizontes, sin intentar destruir o combatir esas dificultades culturales (muchos artistas, intelectuales o científicos emigran a sociedades que los aceptan mejor).
Nos conviene tener objetivos, metas claras y actuar de acuerdo a propósitos bien definidos: ¿Qué quiero?, ¿qué me gusta? El que no sabe hacia dónde va, puede llegar a donde no quiere. Si tú piensas lo que siempre has pensado, obtendrás lo que siempre has obtenido. A veces no actuamos por miedo al fracaso.
Conviene mantener una actitud positiva. Comprometerse, tener entusiasmo, disfrutar lo que se hace, convertir lo ordinario en especial; la clave está en cómo lo hacemos, no en lo que hacemos.