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2 de Junio de 2007

Pide a Dios que bendiga tu trabajo; pero nunca esperes

que El haga por ti lo que tú tienes que hacer.

 

 

EDUCACION Y EDUCADORES

EN EL PROCESO DE

APRENDIZAJES UTILES PARA LA VIDA

 

 

En la interacción de educandos y educadores hay una oportunidad de progreso mutuo en la formación integral del hombre en todas sus dimensiones.

 

Usted, señor profesor,  atento a su actividad formadora e informativa, sabe que la educación es un proceso altamente sociológico que inicia desde su nacimiento y termina cuando el hombre ya aprendió todo lo que tenía que aprender y enseñó todo lo que tenía que enseñar y toma la decisión de muerte física.

 

No solamente educa el profesor sino todos los que se involucran voluntaria o involuntariamente en este proceso: padres de familia, nodrizas, servidumbre y en su momento, sistemáticamente, profesores en el jardín de niños, primaria, secundaria, preparatoria y profesional.

 

Si observamos el estado cultural del hombre, vemos que los conocimientos y valores que perduran son los adquiridos de manera autodidacta y, en menor escala, los adquiridos escolarmente. Atendiendo a esta realidad es muy importante generar y apoyar el autodidactismo.

 

El autoaprendizaje es el detonador de la educación del siglo XXI. El avance en la tecnología e informática pide que el estudiante no sea enmarcado y limitado  por cánones programáticos tradicionales, sino que sea preparado para completar el proceso de aprendizaje, inherente a su vida en tiempo, lugar y circunstancias determinadas.

 

El sistema escolarizado no dispone del tiempo ni de los medios para formar e informar al hombre en todas sus dimensiones porque la educación se extiende a toda la vida como un proceso permanente, activo, espontáneo y natural.

 

El mejor profesionista es el que está permanentemente actualizado, el que está preparado para ejercitar la investigación en su campo, el que aprendió a informarse por su propia cuenta y sabe donde están las fuentes de información y esta capacidad y habilidad de consulta se adquiere y desarrolla desde la escuela.

 

La educación es una obra muy seria, si pensamos que, como profesores, estamos tratando con los herederos de nuestro mundo, con los encargados de conservar y renovar la especie, con los gestores del progreso y la civilización.

 

Sin embargo no nos conviene pensar, ni en el pasado, ni en el futuro, porque nos crucificamos: con el un brazo atados al pasado y con el otro intentando alcanzar al futuro, y las dos intenciones nos impiden vivir nuestro presente que es la única realidad con la que contamos.

 

Si vivimos un pequeño lapso de tiempo cada día el “aquí y ahora”, en cada oportunidad que nos demos, ejercitamos nuestra capacidad de vivir mejor y este ejercicio hecho rutina de vida nos prepara, consecuentemente, para un futuro mejor.

 

Al joven estudiante lo que menos le interesa es el futuro y sufre y se molesta con el bombardeo permanente de padres y profesores que justifican sus limitaciones con el estribillo de siempre: “tienes que estudiar para superarte y triunfar”… “lo que siembras cosecharás”…  “todo es por tu bien y tu mejor futuro”… “muchos quisieran tener las oportunidades que tú tienes”… etc.

 

El papel del educador, padre o profesor, es generar una actitud positiva frente a la vida actual para que el educando se armonice en los aspectos: físico, mental, social, económico y hasta espiritual.

En el aspecto físico que comience aceptándose como es y ejercitando su capacidad de administrar su vida y salud de la mejor manera, como un verdadero banquero de los bienes que Dios puso a su servicio.

 

En el aspecto mental que mejore su autoestima, generando pensamientos positivos de si mismo y de los demás, que aprenda a pensar bien para triunfar.

 

En el aspecto social que ejercite la capacidad de relacionarse con todo tipo de gente y, como ser gregario, que contribuya al mejor estar en grupo, generando los cambios necesarios para la convivencia real, dinámica y productiva, sin compararse ni depender de nadie porque toda comparación y dependencia crea esclavitud y la libertad es un don que hasta Dios lo respeta.

 

En el aspecto económico que aprenda a generar bienes y servicios y comparta generosamente con los demás, que aprenda a dar y  a recibir con merecimiento total, que aprenda a considerar al dinero como  una energía circulante.

 

En la dimensión espiritual, propiciar el respeto a las creencias religiosas y morales sin tratar de manipular dogmas en beneficio de terceros, para que aprenda a utilizar la religión, en su crecimiento y dignificación personal, como base de la relación de lo creado con el Creador.

 

Señor Profesor, para que no quede, todo lo que se está tratando, como una fantástica propuesta de buenas intenciones en el cultivo de valores, es conveniente que se combinen ingeniosamente los temas del programa y sus objetivos con asuntos de preparación real para este tiempo, lugar y circunstancias.

 

En este año escolar, hace poco, tuve oportunidad de preguntar a un profesor cuál era el objetivo al pedir a sus alumnos que memorizaran una lista de inventos e inventores, me dijo que era para enriquecer su cultura y ejercitar la memoria. Pregunté a uno de sus discípulos si sabía los nombres de sus compañeros de clase  y comprobé que sabía algunos apodos pero ignoraba hasta el número de compañeros de clase; pero sí se aprendió la lista de inventos e inventores.

 

¿No cree usted que es más práctico el conocer los nombres de sus compañeros y profesores de este tiempo y lugar, que saber el nombre de inventos e inventores de siglos pasados?…La capacidad y facilidad mnemónica se puede ejercitar con datos de importancia local y actual; esto puede resultar más divertido y útil para la integración del estudiante a su medio y facilitar la socialización y buena convivencia.

 

Del ingenio del profesor dependerá el que se consigan los objetivos propuestos, con tareas significativas y pertinentes, de mayor utilidad práctica.

 

Recordemos siempre que es muy importante hacer lo que se tiene que hacer “aquí y ahora”. Ya sabemos que las actividades del presente son ejercicios que capacitan al hombre para ser mejor cada día y, consecuentemente, preparan para la efectividad futura.

 

A diario vemos problemas de incomprensión entre nuestros alumnos. La falta de integración al grupo es muy notoria y la mayoría de los profesores están inmersos en la temática del programa y dejan pasar la oportunidad de cultivar los valores que permiten aceptar y ser aceptados.

 

Sea cual fuere la materia  científica que se trate, hay el compromiso, con los beneficiarios de  la educación, para facilitar la convivencia, el descubrimiento de dones, la práctica de habilidades y destrezas, para  ingresar a la cultura del trabajo, la disciplina y la perseverancia.

 

Todo esto es parte importante del quehacer de la educación y, como facilitadores del proceso, a los docentes les conviene estar siempre actualizados en sistemas y estrategias pedagógicas y más en este tiempo que demanda cambios significativos.

 

Mucho se ha tratado sobre las bondades de la educación personalizada; pero no siempre se cuenta con los medios y espacios necesarios para llevarla a cabo. El profesor, con su experiencia y capacitación permanente, debe buscar y encontrar las formas adecuadas para conseguir sus objetivos acordes con el proyecto educativo institucional. 

 

El cuidado y orientación de los jóvenes catalogados como “latosos” conviene tomar como  un reto, si se quiere trascender y formar parte activa del grupo de verdaderos profesores; más aún si se considera que la imagen personal es un factor de aceptación o rechazo social y juega un papel clave en la formación o proceso de construcción de realidades; un muchacho “latoso” posee todo lo que se necesita para ser rechazado “a priori” y si usted, señor profesor, rescata a dicho alumno, su recompensa será la satisfacción de su realización profesional, en el campo del cumplimiento del deber.

 

La actividad formadora se refleja inmediatamente en el comportamiento del alumno. Si la acción del docente es efectiva, real, dinámica y verdadera, los resultados serán visibles y permanentes; habrá cambio de actitudes y por lo mismo de situaciones conductuales relevantes y permanentes

 

Vemos con frecuencia que, recomendaciones acompañadas de amenazas, reales o ficticias, dan resultados medianos y perentorios. Las perforaciones en las boletas, los avisos de expulsión, etc. son estrategias que dan resultados muy pobres y pasajeros, hay que ir al fondo y tratar de cambiar las programaciones que, desde la familia, afectan la vida del ser escolar; pero para poder hacer esto es conveniente tener conocimiento y conciencia del trabajo escolar; responsabilidad docente; conocimiento de las alternativas de solución y dar importancia real a cada caso con alto sentido de preocupación profesional.

Conviene considerar siempre que el alumno es un ser humano en proceso de formación y puesto confiadamente al cuidado del profesor. No conviene eludir la responsabilidad culpando a la familia, al tiempo, a los amigos, a la escuela de procedencia, etc.; todos los jóvenes confiados a nuestro cuidado tienen las mismas oportunidades de triunfar, solamente necesitan una motivación adecuada.

 

Se dice que hace falta inculcar el amor al estudio, el amor al deseo de aprender y, como profesores, están comprometidos a reconocer que son guías en los procesos de información y sobre todo de formación, y los estudiantes deben desarrollar las capacidades de aprender a aprender, trabajar en equipo y ejercitar la capacidad de búsqueda de información por su cuenta; y saber que no solamente los libros son fuente de información.

 

Como profesores, conviene que se familiaricen con las nuevas tecnologías de comunicación e información para que estén conscientes de las posibilidades docentes y sepan manejar la gran cantidad de fuentes de información. Como trabajadores de la educación les conviene estar actualizados en todo lo que la tecnología de la información  ofrece al estudiante. Esto facilita  el trabajo y da prestigio a toda la actividad docente, a la vez que habilita para poder responder a los desafíos del mundo contemporáneo.

 

El trabajo educativo, en los centros de aprendizajes, debe estar sujeto a un proyecto de grado y asignatura que sirva de base para desarrollar los procesos de aprendizajes significativos y útiles para la vida,  y que permitan la evaluación motivadora y determinen el avance del proceso en el proyecto de vida de cada estudiante.

 

Los aprendizajes significativos para la vida, generalmente, no tienen cabida cuando se trabaja tan sólo con la exigencia del cumplimiento de los programas oficiales o se da mayor importancia a las calificaciones que resultan del cálculo frío y matemático de la   la cantidad de conocimientos académicos almacenados y recordados.

 

Antes de hacer el plan de trabajo es conveniente meditar y tener claros los objetivos de la educación, como factor determinante del progreso personal y colectivo; conviene recordar que algunos ejecutivos y gobernantes hoy calificados como corruptos, ayer pasaron por las mejores escuelas y universidades, recibieron “educación”, tuvieron padres responsables, compañeros distinguidos, profesores interesados en la enseñanza, pasaron exámenes y se titularon, en muchos casos, con menciones de honor.   ¿Qué les faltó?... Sin duda se preocuparon más del “saber y tener” que del “ser”. Esto, lejos de ser motivo de crítica, puede servir de ejemplo de vida para reformar  los objetivos de los programas y del plan de clase.

 

 

 

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